Descripción

Inspirada en el cuento clásico de Hans Christian Andersen.
Veinte colchones y un solo guisante bastaron para demostrar que era una auténtica princesa.
Porque la sensibilidad no es debilidad… es estándar mínimo de confort.
Hoy lo habría contado en redes, claro, con hashtag incluido: #ColchónGate.
Y por supuesto, siempre con corona. Aunque sea para dormir.






Valoraciones
No hay valoraciones aún.